Todo líder sabe la importancia de mantener el enfoque en sus equipos de trabajo. No podríamos concebir una dirección efectiva sin la capacidad de focalizar a los colaboradores hacia las metas más significativas.

El plan estratégico carece de sentido cuando el equipo se pierde en la rutina diaria y deja de mirar los puntos destino establecidos con antesala.  El gran desafío para el liderazgo no es entender la importancia de focalizar sino aprender a realizarlo.

Enfocar al equipo es un elemento crucial del liderazgo, que fomenta  el alto rendimiento y el logro los resultados de forma constante y con la menor pérdida de recursos.

He definido 4 imperativos que debe practicar un líder de forma constante para ayudar a su gente a mantener el rumbo y ayudar a una ejecución eficaz.

  1. Inspirar
    Todo líder debe inspirar con el propósito que se persigue. No todo se centra en establecer una meta lógica, sino en tener una misión cautivante. Todos los seres humanos queremos contribuir con nuestro trabajo a causas significativas, por lo tanto, es crucial para el líder motivar por medio de una gran visión y de un alto sentido de propósito. La inspiración enfoca con la gran causa perseguida.
  2. Energizar
    El liderazgo tiene la gran responsabilidad de ser una fuente de fuerza emocional para el equipo. La motivación es un activo que se pierde con forme pasa el tiempo y el líder debe ser una fuente de energía constante, un manantial que refresca a su grupo. No tiene sentido estar energizado sino se tiene la capacidad de contagiar energía alrededor. Cuando un líder energiza a su equipo lo conecta y focaliza emocionalmente con los objetivos clave.
  3. Clarificar
    El día a día roba la claridad de lo que se persigue. Los pendientes apremiantes, las urgencias y la rutina diaria pueden llevar gradualmente a la gente a perder el rumbo. El líder no puede perder nunca la foto completa del trabajo y la estrategia. Es el responsable de comunicar  el estatus en la consecución de los objetivos. Es el encargado de corregir, afinar, redefinir y clarificar, cuantas veces sea necesario, los pasos a seguir por el grupo.
  4. Desafiar
    La zona de confort tiene que ser desafiada por el líder. Es el encargado de lanzar visiones desafiantes hacia cada colaborador. Cada individuo tiene que ser persuadido a poder liberar todo su potencial en beneficio del grupo. Los desafíos siempre tienen que ir alineados a los grandes objetivos. De esta forma, establecer altas expectativas permite a las personas que entiendan su importancia en el logro común.