Todas las mañanas al llevar a mi hijo a la escuela espero a que se siente en su sillón de seguridad y se sujete al cinturón, antes de poner en movimiento el carro. Fue un proceso de meses de constancia para crear el hábito en un niño de 4 años, pero finalmente puedo declarar: ¡Misión cumplida!

Hace unas semanas concluí que si continúa su crecimiento como hasta ahora dejará de usar el sillón en un par de meses. El día que tuve esta conclusión me pregunté ¿valió la pena la inversión? el punto a considerar no sólo fue el dinero gastado en ese sofá sino el haberlo traído desde Nueva York pensando equivocadamente que había hecho el ahorro de mi vida (¡Resulta que cuestan más baratos en México que en Nueva York!) Y todo para que realmente no lo usara nunca: lo compré en caso de un accidente en el carro.

Esos comportamientos, que alguien podría llamar paranoicos, denotan un análisis de costo-beneficio muy lógico: “si adquiero el sillón de seguridad y no lo uso, perderé menos que si me equivoco, no los compró, y realmente lo acabo necesitando”.

El no invertir en ambas cosas y equivocarnos tendrá consecuencias mucho más graves que lo que ahorraría al no comprarlas. Antes de que corras a comprar el sillón de seguridad permíteme explicar que tiene que ver lo anterior con tu empresa y el cambio climático.

Primero explico muy brevemente a que se refiere el cambio climático. El cambio climático actual (casi 1 grado centígrado según la NASA) y su tendencia por lo que resta del siglo – de 3 a 5 grados centígrados si las tendencias continuaran-  se atribuye a diversas acciones del ser humano en las que se producen gases de efecto invernadero, estos cambios tienen graves consecuencias en la vida. Considerando que las PyME´s producen el 23% del PIB en México según el INEGI, las acciones en este sector empresarial definitivamente tienen que ver con el cambio climático.

Sin embargo, el concepto de cambio climático se ha posicionado en la boca de un buen porcentaje de la población y como casi todos los temas que señalan la necesidad de un cambio, cuenta con detractores y partidarios. Lo anterior, sucede incluso en el mundo científico, por ejemplo, Barack Obama declaró en su cuenta de Twitter que el 97% de los científicos concordaban en que el hombre es el causante del cambio climático mientras que otra publicación le otorga un 66% al consenso científico. Desde mi punto de vista cualquiera de las dos cifras me hace entender que es un tema al cual le debo de prestar atención. Sin embargo, concedo el beneficio de la duda y doy en enfoque práctico. Para esto, regreso al ejemplo del sillón de bebé; te invito a reflexionar en la siguiente analogía. Si “compramos” la idea del cambio climático y nos llegáramos a equivocar la mayor consecuencia sería haber gastado en vano, haber hecho algunas cosas que de cualquier forma nos benefician en términos generales. Pero si no “compramos” la idea del cambio climático y nos equivocamos vamos a perder muchísimo más de lo que creemos que nos ahorramos, los desastres medio-ambientales serán de verdad de lamentarse.

Por lo anterior, seamos lógicos y sensatos. Decidamos invertir en detener y revertir el cambio climático, es sentido común. ¿De qué forma práctica puede mi empresa hacer esto? Te comparto algunas sugerencias:

  1. Reduzcamos el consumo eléctrico y propiciemos el uso de energías renovables como una política de empresa, tus costos fijos también lo agradecerán.
  2. Escojamos siempre equipos con el máximo ahorro de energía.
  3. Siempre que puedas elegir, adquiere productos locales para tus equipos, maquinaria y materia prima. Estos evitan el gasto energético de los transportes.
  4. Define una política de contratación que considere la distancia que recorrerá el candidato.
  5. Evita en lo posible el uso de aire acondicionado y calentadores.
  6. Establece una estrategia de reducción del empaque de tus productos y servicios al mínimo.
  7. Promueve activamente la reducción en las impresiones de documentos, las herramientas tecnológicas permiten como nunca antes reducir este concepto.
  8. Implementa programas para la reducción del uso del automóvil como compartirlo, sustituirlo por motocicletas o bicicletas.
  9. Involucra a tus colaboradores en actividades de reforestación en áreas verdes y parques como ejercicios de integración.
  10. Realiza campañas de concientización para tus colaboradores y sus familias.

Recuerda puedes cambiar antes de que sea necesario, o esperar a que sea demasiado tarde.